No
determina
la capacidad de amar, expresar afecto y cariño,
desear, compartir sensaciones corporales, enamorar, seducir o respetar a la
pareja. Lo que les impide tener unas relaciones saludables es la
sobreprotección.
Al
estar siempre pendientes y querer protegerlas tanto, es imposible que se desarrolle
su
intimidad. En este caso muchas de sus conductas se producen en el único ámbito
existente: el público

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